Un virus que debería preocupar a las mujeres

Un virus que debería preocupar a las mujeres
TRAS un año y medio de matrimonio, Cristina se sometió a su primer examen ginecológico, que incluía una prueba de Papanicolaou. Su ginecóloga observó algo que la preocupó y le recomendó que se sometiera a un procedimiento denominado colposcopia. La doctora encontró una lesión en el cuello del útero y realizó una biopsia, que consiste en extraer una muestra del tejido dañado para efectuar un diagnóstico.


Cristina recuerda: “Dos semanas más tarde, la doctora nos citó a mi esposo y a mí para darnos los resultados. Nos dijo que la lesión se debía a una infección por el virus del papiloma humano y que se hallaba en estado avanzado. Explicó que corría el riesgo de convertirse en cáncer cervicouterino y que era necesario iniciar el tratamiento de inmediato.
”Al escuchar el diagnóstico, comencé a llorar. Fue un duro golpe tanto para mi esposo como para mí. Se programó un procedimiento de cirugía menor para el día siguiente, y me pasé aquella tarde muy triste y preocupada, preguntándome ‘¿Por qué a mí?’.”

Una infección común
Lo cierto es que millones de mujeres están infectadas con el virus del papiloma humano (VPH), el causante de la que se considera la enfermedad de transmisión sexual más común que existe. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta infección es el principal factor de riesgo para el desarrollo del cáncer cervicouterino.

Cada año se diagnostican en el mundo cientos de miles de casos de VPH, y anualmente mueren miles de mujeres de cáncer cervicouterino, que es una de las consecuencias de la infección. Por ello, esta se considera una de las principales causas de muerte por cáncer entre las mujeres de los países en desarrollo. En cuanto a frecuencia, el de cérvix ocupa el segundo lugar entre los tipos de cáncer uterino. No es de extrañar que la OMS califique al VPH de “problema de salud pública mundial”.

¿Qué más deberíamos saber sobre este virus?
El virus del papiloma humano es responsable de las verrugas tanto en hombres como en mujeres, incluso de las verrugas genitales, denominadas condilomas acuminados. Estas suelen ser benignas, o sea, no cancerosas. Aunque hay más de un centenar de tipos de VPH, solo algunos resultan carcinógenos. Solo la infección persistente debida a ciertos tipos de VPH puede causar cáncer cervicouterino. Por otra parte, la mayoría de tales infecciones desaparecen de forma espontánea, al ser vencidas por el sistema inmunológico del organismo.

Factores de riesgo
Las mujeres que más riesgo corren son aquellas que inician su actividad sexual muy jóvenes, así como las que mantienen relaciones con muchos hombres o con un hombre que haya tenido numerosas parejas sexuales. A menudo, el varón que transmite la infección a su pareja no manifiesta ningún síntoma aparente.No obstante, se dan algunos casos de mujeres que contraen la infección a pesar de llevar vidas moralmente limpias o de no haber tenido nunca relaciones sexuales.

Por ejemplo, estudios recientes indican que el virus se puede transmitir de madre a hijo en el momento del parto, y que existen otras fuentes de contagio. Además, la enfermedad puede manifestarse incluso muchos años después de haberla contraído.

Cómo determinar si hay infección
Si es usted mujer, quizás se esté preguntando cómo puede saber si está infectada con el VPH. Se trata de una cuestión importante, pues la enfermedad no suele provocar síntomas. Por ello, igual que en el caso de Cristina, mencionado al principio, una medida fundamental es someterse a un examen citológico del cuello del útero, examen que también se conoce como citología o prueba de Papanicolaou.Para efectuar la prueba, en la clínica se toma una pequeña muestra de las células del cuello del útero con un instrumento para raspar y se envía al laboratorio.

El resultado puede revelar si hay infección, inflamación o células anormales. Según los informes, este examen ha reducido las tasas de mortalidad y morbilidad por cáncer cervicouterino.La OMS asegura que “la detección precoz de las lesiones precancerosas mediante tamizaje citológico ha sido y con toda probabilidad seguirá siendo durante algún tiempo el método principal de control global de la enfermedad”.

Si los resultados de esta prueba no son satisfactorios, se efectúa una colposcopia utilizando un aparato que cuenta con una lente de aumento para observar el área afectada. Por este medio se puede determinar si existe alguna lesión. Si la hay, se realiza una biopsia y se inicia el tratamiento.En la actualidad existen pruebas de laboratorio aún más perfeccionadas que determinan con mucha mayor certeza la presencia de la enfermedad.

Tratamiento y prevención
Existen varios tratamientos que pueden controlar la infección por VPH. Los especialistas emplean tratamientos tópicos, que en algunos casos destruyen las células que contienen el virus, mientras que en otros estimulan el sistema inmunológico. Además, hay técnicas que implican extirpar la zona dañada o infectada mediante electrocirugía, cirugía láser o criocirugía. No obstante, en vez de tener que someterse a un tratamiento, sería mucho mejor evitar la infección.

¿Cómo lograrlo?
Hace un par de años se celebró en la ciudad de México un simposio sobre el tema del cáncer cervicouterino y el VPH en el nuevo milenio. El doctor V. Cecil Wright, conferenciante invitado de Canadá y experto en VPH, aconsejó: “No mantenga relaciones sexuales hasta que se case”. El doctor Alex Ferenczy, catedrático de Patología de la Universidad McGill, de Montreal (Canadá), dijo asimismo: “Para prevenir el cáncer cervicouterino […], se debe fomentar la monogamia mutua”.

Sin embargo, la educación es esencial, dado que la infección por VPH generalmente se puede prevenir. Además, incluso si la infección aparece y avanza, es posible tratarla con éxito. De hecho, la OMS reconoce: “Si el cáncer cervicouterino se detecta en una etapa inicial asintomática, casi siempre es curable”.

Aparte de recibir educación moral, es fundamental que las mujeres se informen sobre la enfermedad y comprendan la importancia de someterse regularmente a pruebas como la de Papanicolaou. Si se detecta un problema, la mujer podrá recibir atención médica. Respecto a la actitud adecuada hacia dicha atención, la doctora Montserrat Flores, especialista en colposcopia, señala: “Si una paciente conoce la magnitud de su problema, puede evitar estos dos peligrosos extremos: el primero, restarle la importancia debida a la enfermedad y no seguir el tratamiento, lo que puede llevar a la aparición de un cáncer; y el segundo, caer víctima de la fobia al cáncer y someterse a procedimientos quirúrgicos innecesarios”.
Los científicos siguen buscando métodos más eficaces y económicos de detectar el VPH. Además, se están desarrollando vacunas tanto para prevenir la infección como para tratarla.

Aunque los resultados del último examen de Cristina fueron satisfactorios, todavía se somete a una colposcopia cada seis meses. Después de aprender mucho sobre su enfermedad, ella llega a la siguiente conclusión: “Aunque algunas mujeres seamos portadoras del VPH, podemos hacer mucho para mantenernos sanas”.

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