¿Qué podemos hacer por un enfermo terminal?

EN TIEMPOS recientes, el modo de ver la muerte y el proceso que conduce a esta ha ido cambiando en muchas partes del mundo.Antes los médicos aceptaban la muerte como el fin inevitable de sus servicios a algunos pacientes, un fin que debía aliviarse y con frecuencia atenderse en casa.

Más recientemente, debido al énfasis en la tecnología y la curación, el personal médico ha llegado a ver la muerte como un fracaso o una derrota. De modo que la meta principal de la profesión médica ha llegado a ser impedir la muerte a toda costa. Con este cambio llegó la creación de toda una nueva tecnología para mantener vivas a las personas por más tiempo de lo que antes hubiera sido posible.

La tecnología médica ha logrado innegables avances en muchos países; sin embargo, ha hecho surgir algunos temores importantes. Un doctor comentó: “La mayoría de los médicos ha perdido la perla que en un tiempo fue parte entrañable de la medicina: la humanidad. La maquinaria, la eficiencia y la precisión han eliminado del corazón el afecto, la compasión, la condolencia y el interés por la persona. La medicina es ahora una ciencia fría; su encanto pertenece a otra época. Poco consuelo puede recibir el moribundo del médico mecánico”.

Esta es solo la opinión de una persona, y no supone ni mucho menos una acusación general contra la profesión médica. Sin embargo, usted probablemente se habrá dado cuenta de que muchas personas temen que se las mantenga vivas artificialmente con la ayuda de una máquina.

Con el tiempo empezó a oírse otra opinión, la de que en algunos casos debería dejarse morir a la persona de forma natural, con dignidad y sin someterla a la intervención de tecnología insensible. Un sondeo llevado a cabo recientemente para la revista Time reveló que más de las tres cuartas partes de las personas con las que se contactó opinaban que en el caso de un paciente terminal, los médicos deberían tener vía libre para retirarle el tratamiento de mantenimiento de la vida.

El estudio llegó a la siguiente conclusión: “Una vez resignadas a lo inevitable, [las personas] desean morir con dignidad, no conectadas a una serie de máquinas en una unidad de cuidados intensivos como si fuesen un ejemplar de laboratorio debajo de un cristal”. ¿Piensa usted igual? ¿Cuál es su opinión sobre este tema?

Algunas soluciones propuestas

Existe una gran variedad de formas de abordar el tema de morir y la muerte, dependiendo de la cultura o de los antecedentes sociales de cada uno. No obstante, en muchos países la gente cada vez muestra más interés en la difícil situación de los enfermos terminales. Los éticos, los médicos y el público en general han promovido medidas en los últimos años para que mejore la atención que se da a estos desafortunados.

Entre las muchas medidas que se analizan para tratar esta cuestión, la que más comúnmente se aplica en algunos hospitales de ciertos países es la norma “Do Not Resuscitate”, o DNR, que en español sería: “No resucitar”. ¿Sabe qué implica este concepto? Tras largas conversaciones con la familia del paciente, y preferiblemente también con el propio paciente, se hacen planes específicos por adelantado, que se anotan en su informe. Se especifica qué limitaciones se impondrán a los esfuerzos por revivir, o resucitar, al paciente terminal si su estado empeora.

Casi todo el mundo reconoce que lo que habría que tomar en cuenta en esas difíciles decisiones es sobre todo cuál es la voluntad del paciente. No obstante, lo que dificulta el problema es que a menudo el paciente está inconsciente o incapacitado para tomar decisiones personales informadas a este respecto.

Esta circunstancia ha creado la necesidad de redactar un documento denominado testamento vital. Su propósito es permitir que las personas especifiquen por adelantado qué tratamiento desearían recibir en sus últimos días. Por ejemplo, dicho testamento podría decir lo siguiente:

“Es mi deseo que no me prolonguen la vida mediante procedimientos de mantenimiento de la vida si llego a estar en una situación incurable o irreversible que me provoque la muerte en un tiempo relativamente corto. Si me encuentro en fase terminal y no puedo tomar decisiones respecto al tratamiento médico, pido al facultativo que me atienda que no me aplique o que retire cualquier tratamiento que simplemente prolongue mi proceso de muerte y que no sea necesario para mi bienestar global o para aliviar mis sufrimientos.”

Tales documentos incluso pueden especificar qué clase de tratamientos quiere o no quiere la persona que se le apliquen en una situación terminal.
Aunque estos testamentos vitales no tienen valor legal en todas las circunstancias, se respetan en muchos lugares. Se calcula que en Estados Unidos han redactado su testamento vital médico cinco millones de personas.

Muchas autoridades de ese país creen que este es el mejor medio disponible para asegurarse de que se respeten y cumplan los deseos de una persona.

¿Qué tipo de tratamiento o de asistencia?
¿Qué puede decirse de la asistencia al enfermo terminal? La innovación más significativa quizás haya sido el concepto denominado en inglés hospice (hospicio), que cada vez recibe mayor reconocimiento en todo el mundo. ¿Qué abarca exactamente?

Este término no se refiere en este sentido a un lugar o a un edificio, sino a una filosofía o programa de asistencia al enfermo terminal, lo que en español se denomina “cuidados paliativos”. Estos cuidados son el resultado de una labor de equipo (médicos, enfermeras y voluntarios) encaminada a lograr el bienestar global del paciente terminal y a paliar en lo posible sus dolores, preferiblemente en la propia casa del paciente.

Aunque algunos hospitales cuentan con unidades de cuidados paliativos, muchas de estas unidades son independientes de un centro hospitalario. La mayoría se vale de los recursos de la comunidad, como enfermeras que van al domicilio, especialistas en nutrición, ministros religiosos y quiroprácticos.

En lugar de utilizar medidas médicas radicales, los cuidados paliativos enfatizan la compasión radical. En lugar de aplicar un tratamiento agresivo a la enfermedad del paciente, se centran en un tratamiento agresivo contra las molestias del paciente. Un médico explicó lo siguiente: “Los cuidados paliativos no significan menos asistencia, ninguna asistencia o asistencia de poca calidad. Simplemente son un tipo de asistencia totalmente distinta”.

¿Qué opina de este concepto? ¿Cree que es un enfoque que debería plantearse a un ser querido al que le hubieran diagnosticado que se encara a un proceso terminal, y quizás al médico que le atiende?
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