¿Qué es la artritis reumatoide?

La artritis reumatoide surge cuando el sistema inmunitario lanza un ataque masivo contra las articulaciones. Por razones desconocidas, afluyen a las cavidades articulares un gran número de células sanguíneas, entre ellas las células T, elementos esenciales del sistema inmunitario.

Como consecuencia, se desencadenan una serie de reacciones químicas que inflaman la articulación.

Las células sinoviales tal vez proliferen sin control, formándose una masa de tejido, semejante a un tumor, que recibe el nombre de paño. Este, por su parte, produce enzimas que destruyen el cartílago.

Las superficies óseas quizá se adhieran entre sí, lo que limita la amplitud del movimiento y causa dolores atroces.

Tal destrucción debilita los ligamentos, tendones y músculos; como consecuencia, la articulación pierde estabilidad, se disloca parcialmente y a menudo adquiere apariencia deforme.

Por lo general, la artritis reumatoide afecta a las articulaciones de forma simétrica, por ejemplo, a ambos pies, muñecas o rodillas.

Más de la mitad de los pacientes presentan nódulos (bultos) bajo la piel, y algunos sufren anemia y dolorosa sequedad de ojos y garganta. Son comunes la fatiga y los síntomas gripales, como fiebre y dolores musculares.

La aparición, manifestación y duración de la artritis reumatoide varían mucho de un paciente a otro. En algunos casos, el dolor y la rigidez aparecen poco a poco, con el paso de semanas o hasta años, mientras que en otros se declaran con cierta rapidez.

A veces, el padecimiento dura solo meses y luego desaparece sin dejar daños notables, pero en otras ocasiones se agrava durante ciertas fases, llamadas exacerbaciones o brotes, seguidas de remisiones, en las que el enfermo se siente mejor.

En otros casos, el mal sigue activo por años, incapacitando sin piedad a la víctima.

¿Quiénes son más proclives? “Es más común en las mujeres de mediana edad”,matizando que “toda persona está sujeta a sufrir artritis reumatoide, sin importar la edad, incluidos niños y hombres”.

La predisposición es mayor si hay antecedentes familiares. Además, algunos estudios indican que el tabaco, la obesidad y las transfusiones sanguíneas incrementan significativamente el riesgo.Visite:comocurarlaartritis.com

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