El piano instrumento singular

El piano instrumento singular.¡QUÉ maravilloso instrumento!.Cantamos acompañándonos con su música. Oímos como redondea o completa los tonos de una gran orquesta.

Quizás nos transportemos de emoción en los recitales donde, por sí solo, este instrumento puede suministrar espléndido entretenimiento vespertino.

Pero para la mayoría de nosotros nuestra relación con el piano no tiene que ver con una gran sala de conciertos, sino con nuestra propia sala hogareña.

Si usted es dueño de un piano, ese instrumento representa una gran inversión. Después de su casa y su automóvil, puede ser lo que más le haya costado. Por eso, puede serle valioso saber más acerca de su piano.

Como instrumento, el piano es singular… es tanto instrumento de cuerda como de percusión. En sus cuerdas hay disparidad armónica, es decir, los tonos parciales de una cuerda son tonos más altos que están matemáticamente fuera de armonía con relación al tono fundamental de la cuerda.

Hablando en términos rigurosamente exactos, la cuerda del piano no tiene armonía, tiene tonos parciales, que no están en armonía exacta con el tono fundamental. Este hecho singulariza el sonido del piano.

El piano moderno tiene unas 240 cuerdas. Las cuerdas largas y gruesas a la extrema izquierda están revestidas de alambre de cobre para que sean lo suficientemente pesadas como para producir los tonos más graves; la nota más baja, la, produce 27 1/2 vibraciones por segundo.

La mitad de los tonos de la izquierda son producidos por dos cuerdas revestidas de alambre de cobre, y los tonos del centro y altos por tres cuerdas sin revestimiento. La nota más alta, do, produce 4.186 vibraciones por segundo.

Cada cuerda tiene una tensión de entre 73 y 90 kilogramos. Eso significa que el piano tiene como promedio una tensión interna de aproximadamente 20 toneladas… ¡suficiente para levantar de sus cimientos una casa de cuatro habitaciones!.

Su piano tiene unas 9.000 partes movibles… miles más que un automóvil. Cuándo usted toca una de sus 88 teclas, pone en moción una maravillosa cadena de acontecimientos.

El apagador o amortiguador de la cuerda se levanta y permite que ésta vibre. Un cabrestante levanta una palanca de apoyo, lo cual hace que un macillo de madera cubierto de fieltro golpee la cuerda a tal velocidad que el ojo no puede ver lo que sucede.

La vibración precisa de la cuerda produce un tono tan suave como un susurro. La tabla de armonía de madera hermosea y amplifica este “susurro” y le da un volumen espléndido y a veces estremecedor que puede llenar una sala de conciertos. Visite:metodosparaaprenderatocarel piano.com

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