El asombroso proceso del parto

LA LARGA espera llega a su fin. Se cumplen nueve meses, y el bebé tan anhelado está a punto de nacer. Hasta entonces, el cuello uterino de la madre ha permanecido firmemente cerrado, manteniendo al feto a salvo en el interior del útero.

Pero llega un momento en que el cuello uterino pierde grosor, se ablanda y se relaja. Comienza el milagro del nacimiento.

¿Qué desencadena el maravilloso proceso del parto? Entre los diversos factores implicados, hay dos que llaman la atención especialmente. El primero es la liberación de oxitocina, una hormona que se produce en el cerebro tanto de hombres como de mujeres. Cuando empieza el parto, la embarazada libera una gran cantidad de oxitocina que provoca, por un lado, la dilatación del cuello uterino y, por otro, la contracción del útero.

Lo que aún es un misterio es cómo la pituitaria, la glándula que libera esta hormona, sabe cuándo es el momento de cumplir dicha función. El libro El viaje increíble. Explorando el cuerpo humano explica: “El cerebro de la madre […], por alguna razón, percibe que la gestación ha terminado y que ha llegado el momento de que los poderosos músculos uterinos […] asuman su corta pero heroica tarea en el parto”.

El segundo factor es el papel de la placenta, que deja de producir progesterona. Durante el embarazo, la progesterona impedía que hubiera contracciones fuertes. Pero ya sin el efecto de esta hormona, el útero empieza a contraerse. Por lo general, entre ocho y trece horas después de iniciarse el parto, el bebé es empujado hacia el exterior a través del cuello uterino, ahora relajado y dilatado. Posteriormente se expulsa también la placenta.

El recién nacido debe adaptarse con rapidez a nuevas condiciones de vida, muy distintas a las del seno materno. Por ejemplo, durante su vida uterina tenía los pulmones llenos de líquido amniótico, que expulsó cuando atravesó el canal del parto. Ahora, los pulmones deben llenarse de aire para dar inicio a la respiración, algo que suele estar acompañado por el primer llanto. También en el corazón y en el resto del sistema circulatorio se producen cambios radicales.

El agujero oval, que comunicaba las dos aurículas del corazón, se cierra; y lo mismo sucede con un vaso sanguíneo que impedía que circulara sangre por los pulmones. Esto permite que la sangre sea reconducida a través de los pulmones, donde puede absorber oxígeno. Resulta asombroso que la adaptación del bebé al mundo exterior sea tan rápida.

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