Congelación de alimentos para ahorrar dinero y tiempo

Congelación de alimentos para ahorrar dinero y tiempo.¿Hay alguna manera de combatir con éxito el ascendente costo de los alimentos… y también segar dividendos en términos del tiempo y la energía que pueden ahorrarse? Con un poco de esfuerzo de parte suya, la congelación de alimentos puede ser la solución.

Considere las ventajas. La carne, el pescado, las aves, las hortalizas y las frutas pueden comprarse al por mayor en grandes cantidades para ahorrar dinero y tiempo. Los alimentos estacionales son baratos mientras duran; el congelarlos permite que estén disponibles todo el año.

Usted puede sacar provecho de las ‘rebajas’ en los mercados de alimentos y preparar una variedad de platos que puede congelar para consumirlos más tarde.

Se puede cocinar de una vez el doble o el triple de la cantidad normal de comida, para ahorrar tiempo y energía. Hasta las sobras pueden congelarse y consumirse luego sin que pierdan su atractivo.

Cuando se prepara apropiadamente, el alimento congelado puede conservar por largos períodos su sabor, color, textura y valor alimenticio. El lograr esto no es tan difícil como quizás parezca. Pero tal vez sea útil entender algunos de los principios fundamentales.

En primer lugar, cuanto más rápido se congele el alimento, mejor se conservan las cualidades del mismo. La mayoría de los congeladores y algunos compartimientos que sirven de congeladores en neveras (refrigeradores) tienen un regulador de temperatura para que el proceso de congelación sea rápido.

Enciéndalo una hora o dos antes de que ponga a congelar algo y déjelo encendido hasta que el alimento esté totalmente congelado.

En los enseres en que no haya un regulador de ese tipo, usted puede arreglárselas utilizando el compartimiento que esté más cerca de los serpentines de congelación. Recuerde, también, que los envases más pequeños y delgados se congelan más rápido que los grandes.

El aire frío y seco del congelador está ávido de humedad y puede robar a los alimentos congelados las buenas cualidades que los hacen apetitosos. Por eso es importante que los envase apropiadamente.

El papel grueso de aluminio y las bolsas plásticas pueden utilizarse para envolver y conservar herméticamente cortes de carnes. Asegúrese de extraer todo el aire del envase, o tanto como sea posible.

En el caso de los alimentos ya cocidos, lo mejor es usar envases plásticos, preferiblemente rectangulares, que tengan tapas que cierren herméticamente.

Es preciso que dentro de los envases de cristal se deje espacio adicional que permita la expansión durante la congelación. El poner una etiqueta a cada envase, donde se indique el contenido y la fecha, evitará mucha confusión y, posiblemente, el pasar vergüenza más tarde.

Otro rasgo de los alimentos congelados que ahorra tiempo es que la mayoría de ellos pueden, y en efecto deben, cocinarse tan pronto se sacan del congelador. La carne de ave es tal vez la única excepción. Las aves grandes deben descongelarse por completo antes de cocinarse.

El cocinar la carne de res mientras todavía está congelada le permite retener los jugos… junto con su buen sabor y valor nutritivo. Las hortalizas pueden echarse directamente en agua hirviendo que contenga sal.

Cuando el agua vuelva a hervir, usted tendrá pronto un sabroso plato que varía muy poco de uno que contenga hortalizas frescas cocidas.

¿Tiene usted muchas ganas de intentar la congelación de alimentos? Cualquiera de los muchos libros de instrucciones que hay disponibles en las librerías le suministrará un sinnúmero de ideas útiles.

Puede que usted pronto llegue a concordar con otros dueños de congeladores, quienes dicen que preferirían prescindir de cualquier otro aparato electrodoméstico menos de su congelador.

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