Como controlar la presion arterial


La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Una de las formas de medirla consiste en colocar alrededor del antebrazo una banda de goma hinchable conectada a un lector. 


Este ofrece una lectura de dos valores expresada en milímetros de mercurio, por ejemplo: 120/80. El primer número corresponde a la tensión arterial sistólica, que indica la presión durante el latido (sístole), y el segundo se refiere a la tensión arterial diastólica, que señala la presión cuando el corazón está relajado (diástole). Los médicos consideran que un paciente es hipertenso cuando su presión arterial supera el índice 140/90.


¿Qué ocasiona el aumento de la presion arterial?
Para ilustrarlo, suponga que quiere regar su jardín. Abrir el grifo o reducir la cantidad de agua que sale por la manguera provoca un aumento en la presión del agua. Lo mismo sucede con nuestro organismo: aumentar el flujo sanguíneo o reducir el diámetro de los vasos sanguíneos eleva la presión arterial


¿Qué causa la hipertensión?


 Lo cierto es que son muchos los factores que intervienen.


Factores fuera de su control
Los investigadores han descubierto que los antecedentes familiares de hipertensión aumentan la probabilidad de padecer esta enfermedad. Las estadísticas indican más casos entre gemelos idénticos que entre mellizos. Cierto estudio afirmó haber “localizado los genes responsables de la hipertensión arterial”, lo cual confirmaría la existencia del factor hereditario. Además, se sabe que el riesgo de sufrir este trastorno aumenta con la edad y es mayor entre los hombres de raza negra.


Factores bajo su control
Vigile la dieta. La sal (sodio), que aumenta la presion arterial en algunos casos, perjudica sobre todo a los diabéticos, los que padecen hipertensión grave, los ancianos y algunas personas de raza negra. El exceso de grasa en la sangre favorece la formación de depósitos de colesterol en las paredes internas de los vasos sanguíneos (aterosclerosis), lo que reduce su calibre y eleva la presión. Quienes sobrepasan en un 30% su peso ideal tienen mayor tendencia a padecer hipertensión. Varios trabajos de investigación revelan que, en algunos casos, el aporte de potasio y calcio puede disminuirla.


Se ha vinculado el tabaquismo con un alto riesgo de sufrir aterosclerosis, diabetes, infarto de miocardio o derrame cerebral. Siendo así, la combinación de tabaco e hipertensión puede originar diversas cardiopatías. Aunque no todos los investigadores comparten la misma opinión, la cafeína (presente en el café, el té y los refrescos de cola), así como el estrés emocional y físico también pueden agravar la hipertensión. Además, los científicos saben que el consumo excesivo o habitual de bebidas alcohólicas y el sedentarismo suelen elevar la presión arterial.


Hábitos saludables
Sería un error esperar a padecer hipertensión para comenzar a tomar medidas protectoras. Desde la juventud debe seguirse un estilo de vida saludable. Los cuidados del presente se traducirán en una mejor calidad de vida en el futuro.
El tercer Congreso Brasileño sobre Hipertensión Arterial señaló cambios en el estilo de vida que favorecen el descenso de la presión arterial y que serán de utilidad hasta para quienes no adolecen de dicho trastorno.


Los investigadores aconsejaron a los obesos seguir una alimentación equilibrada y baja en calorías, evitar las dietas rápidas o “milagrosas” y confeccionar un programa moderado de ejercicio físico. Con respecto a la sal, recomendaron un consumo diario de, como máximo, seis gramos (una cucharadita). En la práctica, eso significa suprimir prácticamente la sal en la preparación de las comidas, así como reducir al máximo los alimentos enlatados, los embutidos (salami, jamón, salchichas, etc.) y los productos ahumados. Asimismo, hay que abstenerse de añadir más sal durante la comida y acostumbrarse a leer las etiquetas de los comestibles para comprobar el contenido de sal.


Se recomendó, además, aumentar la ingestión de potasio, pues puede tener un “efecto antihipertensor”. En ese caso, una dieta saludable debe incluir “alimentos bajos en sodio y ricos en potasio”, como los frijoles, las hortalizas verdes, las bananas, los melones, las zanahorias, los tomates, las naranjas y la remolacha. Es igualmente importante moderar el consumo de alcohol. Según algunos expertos, la dosis diaria máxima de alcohol para los varones hipertensos es de 30 mililitros, y de 15 mililitros para las mujeres y personas de bajo peso.


En el mencionado congreso brasileño se llegó a la conclusión de que el ejercicio físico regular disminuye la tensión arterial y, por ello, reduce el riesgo de padecer hipertensión. Es beneficioso practicar ejercicio aeróbico moderado, como caminar, montar en bicicleta y nadar, durante 30 ó 45 minutos, de tres a cinco veces por semana. Otras recomendaciones para llevar una vida más saludable son: dejar de fumar, vigilar la diabetes y el nivel de grasa en la sangre (colesterol y triglicéridos), tomar una cantidad adecuada de calcio y magnesio, así como controlar el estrés emocional y físico. Ciertos fármacos incrementan en algunos casos la tensión arterial, como los descongestionantes nasales, los antiácidos con alto contenido de sodio, los moderadores del apetito y los calmantes para las migrañas que contienen cafeína.
Si usted padece hipertensión, el que está en la mejor posición para aconsejarle sobre la dieta y otros hábitos es su doctor, pues tendrá en cuenta sus necesidades particulares. Ahora bien, todos los miembros de la familia, sean o no hipertensos, se beneficiarán de llevar una vida saludable desde la edad más temprana posible.Desea más informacion visite:
como controlar la presion alta.com

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