Bullying acoso escolar en las aulas

El acoso escolar, tambien conocido como bullying, se está convirtiendo poco a poco en uno de los mayores problemas en el ámbito educativo. Generalmente comienza entre los 6 y 17 años de edad.
Actualmente, se calcula que alrededor de un 25% de los jovenes que oscilan entre esa edad han sido víctimas o agresores de sucesos de acoso escolar, que pueden derivar en graves consecuencias en la personalidad del alumno.
Según Dan Olweus, uno de los mayores investigadores de esta problemática, el acoso escolar se da cuando “un estudiante está expuesto, de forma reiterada y a lo largo de un tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes”.
Esto se da particularmente en la pubertad y temprana adolescencia, cuando los alumnos están en una edad de pleno crecimiento y formación de su identidad.
Durante este cambio repentino en la vida de las personas, el acoso escolar sufrido puede acarrear consecuencias nefastas para el individuo.
Generalmente, los agresores son personas con una fuerte falta de empatía, sin capacidad para ponerse en el lugar de sus victimas. Incluso tienen la convicción de que lo que hacen está bien y que es justo que la víctima sea acosada.
Son los clásicos matones de la clase que, aunque no tienen la aprobación de todos sus compañeros, terminan imponiendo su criterio.
Muchas veces estos chicos tienen una relación bastante traumática con sus padres o han vivido situaciones familiares similares a las que luego ejercerán sobre sus compañeros.
La víctima, en cambio, suele ser mucho más difícil de precisar, aunque suelen ser niños tímidos, con poca capacidad comunicativa, que han sido sobreprotegidos y aun no saben desenvolverse socialmente con facilidad. Esta situación los pone en un marco de vulnerabilidad perfecto para sus agresores.
Es importante destacar la participación que tienen tanto los adultos como los compañeros pasivos de la agresión, con su indiferencia hacia lo que está ocurriendo.
Muchos niños eligen callar o ignorar los ataques que sufren sus otros compañeros por diversas razones, permitiendo que esto continue sucediendo.
Los padres de los jóvenes, al considerar que lo que viven sus hijos es algo normal pueden terminar siendo tan culpables como los propios agresores, dejando que sus hijos sean víctimas o agresores sin tratarlo con la importancia que esto merece.
Fuentes médicas afirman que el acoso escolar, cuando es persistente y prolongado, puede causar problemas a corto plazo como pánico, tristeza profunda, inseguridad y una fuerte disminución de la autoestima.
Pero también puede llegar a tener repercusión en la etapa adulta, afectando a las relaciones sociales de las personas y la confianza en sí mismos.
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